Cierren el país. Nadie está seguro

 

Cierren el país. Nadie está seguro…


Cuando los de poco, los de mucho, los de abajo, los del medio, los de arriba, los no instruidos, los intelectuales, los que presumen haber leído, los que nunca han leído, los de cualquier origen, profesión, clase social o condición…

Cuando todos, desde distintos espacios, terminan haciendo lo mismo: corrupción, abuso, indiferencia, degradación, lavado de activos, narcotráfico, amañamientos y todo tipo de negocios turbios.

En el barrio, en la familia, en la organización, en la empresa, en la institución, en el sector público y privado, en el pequeño negocio y en las grandes estructuras.

Todos, o casi todos, “buscando más”, a costa de lo que sea y de quien sea.

Entonces, el problema deja de ser un grupo, un partido, una clase o un sector.

El problema somos nosotros cuando normalizamos lo incorrecto.

Y sigan haciéndole “coro” a corruptos, ineptos y personas que no aportan nada.

Después no se pregunten por qué nadie los respeta: ni ellos, ni los demás, ni ustedes mismos.


Por Joel Herasme Melo 

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