Es necesario la continuidad del CASO SENANA, la justicia no puede detenerse
Por Joel Herasme Melo
Es necesario la continuidad del CASO SENASA para judicializar a los médicos, clínicas, centros especializados, de odontologías, entre otros, que fueron parte del más inhumano y criminal robo que acabó con la vida de miles de dominicanos, a otros los dejaron en condiciones de muerte.
El dinero que exhiben es dinero de muerte, de desgracia, de fatalidad. Lo que va, viene, ley de vida. Le han causado dolor a muchas familias.
El caso SENASA no debe quedar en el olvido. La sociedad dominicana merece que cualquier denuncia de fraude, corrupción, abuso o irregularidad en el sistema de salud sea investigada hasta las últimas consecuencias y, si se determinan responsabilidades, que los responsables respondan ante la justicia.
Un solo ejemplo es la situación dada a conocer por la madre del niño Dayron Almonte Socias, quien necesita un medicamento esencial para tratar su atrofia muscular espinal con un costo aproximado de RD$620,000 por frasco, vuelve a poner sobre la mesa la urgente necesidad de garantizar el acceso oportuno a tratamientos que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Algunos están viviendo "la vida loca" con el dinero que jamás pensaron ganarse, otros tratando de buscar impunidad e inmunidad "enganchandos" a políticos para buscar le cedan candidaturas a legisladores y otras posiciones, Algunos poniendo el dinero sucio en manos de familiares para desviar sospechas en caso de sus posibles condenas no sean confiscados, en fin, las mil maneras de salirse con las suyas.
El efecto rebote es inevitable, toda acción trae su consecuencia que siempre llega cuando se juega con la vida de los demás, que terminan alcanzando a sus responsables y los suyos. En esta o las próximas generaciones.
Es ley de vida, es bíblico:
"No se dejen engañar: nadie puede burlarse de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra"
(Galatas 6:7).
"...Pero no absuelvo al culpable, sino que extiendo los pecados de los padres sobre sus hijos y sus nietos; toda la familia se ve afectada, hasta los hijos de la tercera y cuarta generación"
(Éxodo 34:7).
"El que da mal por bien, no se apartará el mal de su casa".
(Proverbios 17:13).
"...los que aran el mal y siembran desgracias, la misma desgracia cosechan."
(Job 4:8).
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Editorial de
Villa Central Al Día
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